Miopes

Miopes

martes, 17 de abril de 2012

Elefantes

Dice L'Encyclopédie des Symboles (traducción de la edición alemana de 1989 de Hans Biedermann) que el elefante tiene un valor simbólico eminentemente positivo. De ese "grand cuerpo que asusta a los niños", como decía La Fontaine, la Europa moderna se queda sobre todo con la enormidad "elefantesca", la torpeza de un "rompedor de porcelana", pero también y principalmente su proverbial memoria. Sin olvidar una fuente de riqueza, ahora ya ilícita, para los traficantes de marfil: "Millones de años de evolución transformados en joyas, estatuillas, piezas de ajedrez o dudosas sustancias medicinales", suspiraba un enamorado del paquidermo cuyo primer ancestro aparece en Egipto hace unos cuarenta millones de años. ¿Es esta longevidad, su talla de gigante que contraste con su relativa placidez, su inteligencia, el hecho de ser el mayor de los mamíferos que lleva a su bebé durante veintidós meses y que celebra su llegada o su comportamiento altamente socializado, su manera sorprendente de honrar a sus muertos lo que le ha hecho tan popular? Europa, aunque no lo conocía salvo por los zoos o los circos, lo ha convertido casi en un fetiche, quedándose primero con ese aspecto de gran genio protector. No hay niño que no conozca al famoso Babar y su compañera Celeste dibujados por Jean de Brunhoff, quien ha inmortalizado en sus elefantes que caminan "trompa con cola" una hermosa imagen de la fuerza solidaria y continua. 

Sin embargo, hay que ir a sus tierra de elección natural, África y Asia, para poder tomar toda la dimensión simbólica del elefante. Así, los jefes de los Bamiléké de Camerún tienen un doble bajo la forma del elefante, ya que el animal posee una fuerza misteriosa, el llamado "Ké", que viene a reforzar el poder de aquél que sabe conciliarlo. Pero hay que saber cuidarlo, la muerte del Ké conlleva la muerte de su doble humano. Se convierte así el elefante en un signo de poder: aparece en las máscaras, en los tambores, adorna las pipas o los tronos de los reyes. Cada dos años, con motivo de una gran fiesta, se planta un colmillo con el fin de asegurar la fecundidad de la naturaleza y de los hombres. Pero el elefante africano, de grandes orejas desplegadas y con grandes colmillos de marfil, hoy diezmado por los cazadores, permanece como un animal libre, extraño al hombre. Así que su montura por los cartagineses para asustar a los romanos fue algo breve y pasajero. 

Todo lo contrario que su pariente el asiático: más pequeño, orejas planas, pequeños colmillos, incluso ausentes en las hembras...Compañero familiar, participa tanto en la fiesta como en la labor. Está omnipresente en los mitos de la India. En los relatos védicos, aparece en los partos sucesivos de la diosa Aditi. Entre los dioses más populares del hinduismo, tenemos a Ganesha, hijo de Shiva y de Parvati, hombre con cabeza de elefante, dios del Conocimiento cuyas grandes orejas filtran las palabras de los fieles, pero que representa igualmente su doble naturaleza: su cabeza es el macrocosmos, la no manifestación del ser, mientras que su cuerpo representa el microcosmos de la humanidad. También el elefante sirve de montura al dios del Rayo Indra y a Kama, el dios del Amor. Por otro lado, Budha se reencarna en un elefante blanco como la nieve con seis colmillos. Védicos, hinduistas, budistas, el elefante está siempre presente. Quizás sea la lentitud un símbolo de la sabiduría. En China también el elefante está relacionado con la fuerza y la inteligencia. Incluso en la Antigüedad se le relacionaba con el dios Mercurio por su inteligencia. 

En la mitología cristiana, el elefante representa la victoria sobre la muerte por su longevidad. Pero también la castidad, la protección contra la "serpiente enemiga" o incluso escenifica en algunos textos el mito de Adán y Eva. Para reforzar ese carácter positivo del elefante, se decía que quemar sus pelos o huesos hacía huir a los demonios. Se habla del pudor de este animal, por su costumbre de aparearse en el agua. Es habitual encontrar al elefante, en Europa, en los cuadros que representan el paraíso, llegando a convertirse en un emblema durante las cruzadas. Incluso se creó una orden cruzada en Dinamarca en 1464.

En cuanto al psicoanálisis, el elefante tiene un componente fálico debido a su trompa, pero también encarna la sabiduría de la vejez (el color gris), sin ninguna agresividad. En los sueños, este animal representa la realidad terrestre en las personas que tienen dificultad en guardar el contacto con dicha realidad. Para los chinos, montar un elefante (como muchos héroes legendarios) es signo de felicidad. 

Felicidades si habéis aguantado hasta este punto. Me he quedado asustando con el video promocional de la agencia ésa que le ha hecho el tour al rey allí en Botsuana o Bostwana, o como se escriba. Un animal con semejante simbolismo e importancia es matado de forma brutal por simple placer. A distancia, con balas de gran calibre y bien protegidos. El objetivo básico: hacerse una foto con un ridículo chaleco amarillo y un majestuoso animal hincado a tierra en una posición ridícula, la última ofensa que recibe antes de su despiece final. Hay muchas cosas que están mal en el asunto del rey Juan Carlos y su caza de elefantes: la falta de oportunidad es una de ellas, la falta de pudor es otra, y el sentimiento que me queda es que a toda esta gente le damos igual los elefantes y los pobres desgraciados que quedamos por aquí. Ay si el coronel Hathi pudiera decirle un par de cosas a su Majestad...



domingo, 15 de abril de 2012

Lostprophets - Weapons

LOST PROPHETS - Weapons (RCA, 2012)
6/10
Mi única problema con Lostprophets, una de las bandas más exitosas del rock actual en el Reino Unido, es que tienen grandes inicios, regulares continuaciones y peores finales. Siempre tienen algún tema para romper que suena potentísimo, pegadizo y cargado de fuerza. Esos coros tan característicos más propios de campo de fútbol, esas letras directas a veces demasiado enfocadas al adolescente perturbado medio, esa   excesiva preocupación por su look. En definitiva, la banda de Cardiff tienen todo para triunfar, pero tampoco van a cambiar tu forma de ver el mundo. Tampoco pasa de nada, no todas las bandas de las islas tienen que tener a Bono en sus filas. Afortunadamente.

Aquí, de nuevo, me vuelvo un poco contradictorio. En realidad, sí me gusta la música de sus dos últimos discos (los dos primeros no los tengo muy en consideración), esos himnos que tanto resultan, con la resultona voz  de Ian Watkins y el enérgico sonido del resto de los músicos. Canciones como Everyday combat o A town called Hypocrisy me suben la moral y las suelo escuchar a todo volumen en cuanto tengo ocasión. Su disco anterior, The Betrayed, me pareció bastante conseguido para ser una banda que aspira a lo que aspira. Lo que hay que tener claro es que los galeses no quieren ser una banda de nu-metal, ni de post-hardcore ni de ninguna de esas etiquetas que quizás sí tuvieron al principio. Hay que esperar un pop/rock "enriquecido", que tampoco tiene porque ser algo malo en principio. En este último disco, Weapons, lo muestran a las claras. Canciones como Another shot o Jesus walks (no confundir con el clásico moderno de Kanye West) podrían haber estado grabadas por bandas tipo Simple Plan. Lo que no quiere decir que me disgusten. Precisamente Jesus Walks tiene un estribillo bastante pegadizo y me recuerda con esos coros tan magníficos al rock de hace dos décadas que tanto me gusta.

El corte de inicio es muy de la banda, un acelerado punteo, un coro pidiendo guerra y una canción que habla de no rendirse y darlo todo. Bring'em down es su presentación, a la que sigue We bring an arsenal, que podría ser la continuación argumental de la primera. De nuevo ese estribillo a coro perfecto para los conciertos. Una cosa es segura, las canciones podrán estar más o menos trilladas, pero resultan perfectas para el directo. Better off dead es un temazo, uno de los que más me han gustado. Tiene una intro diferente donde Watkins intenta un pseudo rapeo sin llegar a ser Linkin' Park, pero que consigue un efecto interesante que diferencia del resto de temas. No en cuanto a la letra, que sigue hablando de luchar contra el sistema y de no dejarse vencer. Seguimos con más temas "fáciles" como Heart on loan, que sin duda son pegadizos y disfrutables, lo que no quita esa sensación de haberlo oído todo antes. Somedays es un tema lento que comienza con guitarra acústica, también está muy logrado y la verdad es que te deja buen sabor de boca. Un disco que rezuma buen rollo, o, por lo menos, esperanza en los tiempos que corren, tampoco están tan mal. Me ha gustado este quinto lanzamiento de los de Cardiff, creo que confirma que la banda está haciendo una discografía interesante y seguro que agradará a aquellos que disfrutaron con Liberation Transmission o The Betrayed, o a los que les guste Funeral for a Friend o My Chemical Romance. Desde luego, el rumbo tomado por los MCR en el último disco se parece bastante al de Lostprophets, solo que los galeses siguen queriendo hacer la banda sonora de una película de acción standar mientras que los MCR van ya directamente a por los superhéroes. No sé si me explico...seguramente no.

sábado, 14 de abril de 2012

Last Witness - Mourning after. Exorcismo hardcore concentrado

LAST WITNESS "Mourning after" (Holy Roar, 2012)
7/10
Hay momentos en los que necesitas llenarte de energía. De energía pura, nada de medias tintas. Cada uno lo busca donde puede, la música siempre ha sido mi principal fuente y cuanto más extrema y acelerada mejor. Y es así que escuché hablar muy bien de estos chavales que sin inventar la rueda, consiguen plasmar en sus composiciones todo lo que el hardcore significa. Los 28 minutos que dura el último trabajo de los británicos Last Witness son sencillamente abrumadores. Pura potencia concentrada en ocho cortes de una intensidad arrolladora. La banda londinense con el intenso cantante Theo Kindynis a la cabeza, se formó allá por el 2006. Cuatro días que tienen. Ya cuentan con dos discos y un EP, y una legión de fans in crescendo. Su hardcore/metalcore o todo lo core que tu quieras,  con una base rítmica impresionante no deja indiferente a nadie. En realidad las etiquetas tampoco dicen mucho, no parece que Last Witness haya pensado mucho en qué estantería situar su fantástico Mourning after.

He leído que algunos ya definen este disco como el Reign in Blood del siglo XXI. Toma ya. Comparaciones aparte, Last Witness ofrece aquí un disco honesto, nada de florituras o posturitas cara a la galería. Una colección de riffs mastodónticos, más heavy que punk, dentro de un marco de angustia vital transmitido en las letras de Kindynis. 

Desde el comienzo de The Void, el grupo nos somete a una sesión de las que te dejan sin aliento. Se nota sinceridad a cada tema que sigue, te guste o no el estilo, se aprecia el esfuerzo del quinteto por poner en el disco la contundencia de su directo. Todos los temas son destacables (o parecidos, tampoco vamos a engañarnos, esto es hardcore no una sinfonía), pero el tema estrella sería Somnanbulism, uno de los más salvajes, que es decir mucho, pero además uno de los más variados. Las dos últimas canciones son un fin de fiesta desbocado, acabando con la más metálica para mí, Marionette. Me quedo, sin embargo, con la batería y los riffs de Disappearer, casi recordándome a unos Pantera, de los buenos tiempos con el añorado Dimebag Darrell. El amigo de Phil Anselmo no dudaría en meter estos temas en su repertorio. El gran problema del disco es precisamente la monotonía que puede ofrecer. Habrá alguno que no le parezca un inconveniente, claro que sí, pero es que los gritos desaforados de los cantantes hardcore me suelen fatigar un poco. Aquí no ha sido una excepción, pero se compensa con una energía desbordante. Uno de los discos que más estoy escuchando hasta ahora, claro, son solo 28 minutos, pero vaya 28 minutos...



viernes, 13 de abril de 2012

"L'amore è femmina" de Nina Zilli. Laca, amor y fantasía

NINA ZILLI "L'amore è femmina" (Universal, 2012)
7/10
Para aquellos que no conozcan a Maria Chiara Fraschetta, conocida artísticamente como Nina Zilli, quizás deberían saber dos cosas. Una buena y otra mala. La buena es que han dicho de ella que es la Amy Whinehouse italiana. Pensándolo bien, quizás no sea tan bueno. Su estilo se puede asemejar, principalmente en su primer disco, y la estética no anda muy lejos (aunque mucho más saludable, dónde va a parar). La mala es que la Zilli va a representar a Italia en el próximo festival de Eurovision. Depende si eres un fan de este concurso tan...especial, o no. En mi caso, esta participación supone una mancha en el expediente. Una cosa es San Remo, que en Italia es algo muy importante, pero algo muy distinto es la pantomima eurovisiva. Ahora bien, entiendo que siempre se pueden sacar cosas interesantes de dicho festival. En realidad, este escepticismo que presento por Eurovision y Nina Zilli se debe al encasilllamiento que supone. La cantante nacida en Piacenza es mucho más que una rutilante estrella pop que desea abrirse camino por la puerta grande. En sus discos escuchas R&B, soul, ska, reggae...también pop, pero el que nos lleva a las grandes cantantes italianas de los setenta, a Mina, a Patty Pravo, etc. Se hizo muy conocida, incluso fuera de Italia, con su primer EP y su primer disco, Sempre lontano (2010) gracias a ese hit que fue 50mila. Una canción fantástica sacada directamente de los años sesenta e incluida en la banda sonora de Tengo algo que deciros de Ferzan Özpetek. 

Y ahora viene el segundo disco, con el contundente nombre de L'amore è femmina. En general, un disco que no me ha enamorado, al menos no de sus canciones. Otra cosa es la interpretación de la Zilli, que es espectacular. Son temas más pop, aunque también hay cierta experimentación, sin tampoco venirnos demasiado arriba, con una influencia mucho mayor de Mina. Se deja a un lado aquí a la cantante favorita de Nina Zilli, la otra gran Nina, Nina Simone. Canciones ligeras, con estribillos fáciles, arreglos musicales con sello retro, ideales para escuchar de fondo, pero quizás no dejarán la marca que debiera alguien tan apasionado por la música y con tanto talento. 

Se abre el disco con Per le strade, el tema más pop de todo el álbum, pero siempre dentro de la línea de la tradición italiana. Per sempre es el segundo corte, y si se puede decir algo así de alguien tan jove, es una canción marca de la casa. La voz profunda de Nina va subiendo para un estribillo emocionante, cargado de fuerza que te transporta a otra época. Una notte sería un tema que continuaría con la línea de Amy. También dentro del soul más light con unos arreglos años setenta. L'inverno all'improvviso es una canción muy elegante, con otro gran estribillo y unos arreglos muy atractivos. Pero acusa la repetición y la monotonía que están presentes a lo largo del disco. La felicità es una de las mejores interpretaciones del disco, un tema lento que te va atrapando a cada escucha. L'amore è femmina es el tema con el que va a ir a Eurovision. Entiendo por qué, unos coros más rock que el resto del disco, unas guitarras algo más presentes. Seguro que es una canción pegadiza, algo repetitiva también. Piangone le viole es otro de los cortes "modernos", una canción que entra fácil, muy pegadiza. Non qui empieza con unos arreglos orquestales que le dan un toque a banda sonora clásica de James Bond, etapa Roger Moore, me temo. Un pequeño cambio lo tenemos en La casa sull'albero, el tema blues del disco: "siamo condannati a far la spesa solo il sabbato in un centro commerciale fuori città", poesía urbana de actualidad que diría aquel. Anna tiene esas guitarras que tan bien entrarían en Pulp Fiction. Un'altra estate es totalmente italiana. Te imaginas a a una Rita Pavone interpretando perfectamente esta canción tan vintage. Y sin embargo también te puede hacer pensar a Madness en cierto modo. Y finalmente, tenemos Lasciatemi dormire, otro tema muy ligero que invita al buen tiempo y a echarse una siesta sin contemplaciones. En definitiva, un conjunto de canciones pegadizas, agradables, incluso bonitas...es decir, un poco sosas. La Zilli puede hacerlo mucho mejor.